| Colección: | El Libro de Job y 42 pinturas |
| Autor: | Fr. Antonio Oteiza |
| Tipo: | Pintura |
| Ubicación: | Sala de catalogación |
| Características: | Pintura acrílica sobre cartón |
| Obra: |
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| Descripción: |
¿Sabes tú cuándo dan a luz las cabras del monte o has asistido al parto de las ciervas? ¿Les cuentas los meses de la preñez o conoces el momento del parto? Se encorvan, fuerzan a salir las crías, echan fuera los hijos; las crías crecen y se hacen fuertes, salen a campo abierto y no vuelven. ¿Quién da al asno salvaje su libertad, y suelta las ataduras del onagro? Yo le he dado por casa el desierto y por morada la llanura salada; y él se ríe del bullicio de la ciudad y no escucha las voces del arriero; explora los montes en busca de pasto rastreando cualquier rincón verde. ¿Está el bisonte dispuesto a servirte y a pasar la noche en tu establo? ¿Puedes atarlo en los surcos fértiles para que are las vegas detrás de ti? Porque sea robusto, ¿puedes fiarte de él y descargar en él tus tareas? ¿Crees que volverá para reunir el grano en tu era? El avestruz aletea orgullosamente, son sus plumas como el plumaje de la cigüeña; cuando abandona en el suelo los huevos y los incuba en la arena, sin pensar que unos pies pueden hollarlos y una fiera pisotearlos, es cruel con sus crías, como si no fueran suyas; no le importa que se malogre su fatiga; porque Dios le negó sabiduría y no le repartió inteligencia. Pero cuando se yergue batiéndose los flancos, se ríe de caballos y jinetes. ¿Le das al caballo su brío, le vistes el cuello de crines? ¿Lo haces saltar como langosta, con resoplido terrible y majestuoso? Piafa en el valle y, gozoso de su fuerza, sale al encuentro de las armas; se ríe del miedo, no se asusta, no se vuelve ante la espada, contra él resuena la aljaba, fulguran lanzas y jabalinas; con ímpetu y estruendo devora la distancia y no se para cuando suena el clarín; al toque del clarín, responde con un relincho, olfatea de lejos la batalla, los gritos de mando y los alaridos. ¿Enseñas tú a volar al halcón, a desplegar sus alas hacia el sur? ¿Mandas tú remontarse al águila y al buitre colgar su nido en la altura? En una roca vive y se refugia, un picacho es su torreón, desde donde acecha su presa y sus ojos la otean desde lejos; sus crías sorben la sangre, donde hay carroña allí está ella. |