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Capítulo 22

Colección:El Libro de Job y 42 pinturas
Autor:Fr. Antonio Oteiza
Tipo:Pintura
Ubicación:Sala de catalogación
Características: Pintura acrílica sobre cartón
Obra:
Capítulo 22

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Descripción:

Elifaz de Temán habló a su vez y dijo:

¿Puede un hombre ser útil a Dios?, ¿puede un sabio serle útil?

¿Qué saca el Todopoderoso de que tú seas justo o qué gana si tu conducta es honrada?

¿Acaso te reprocha el que seas religioso o te lleva a juicio por ello?

¿No es más bien por tu mucha maldad y por tus innumerables culpas?

Exigías sin razón prendas a tu hermano, arrancabas el vestido al desnudo, no dabas agua al sediento y negabas el pan al hambriento.

Como hombre poderoso, dueño del país, privilegiado habitante de él, despedías a las viudas con las manos vacías, hacías polvo los brazos de los huérfanos.

Por eso te cercan lazos, te espantan terrores repentinos o tinieblas que no te dejan ver y te sumergen aguas desbordadas.

Dios es la cumbre del cielo, ¡y mira que están altas las estrellas!

Tú dices: «¿Qué sabe Dios?, ¿puede distinguir a través de los nubarrones?; las nubes lo tapan y no lo dejan ver y él se pasea por la órbita del cielo».

¿Quieres tú seguir la vieja ruta que hollaron mortales perverso, arrastrados prematuramente cuando su cimiento se fundía hecho un río?

Decían a Dios: «Apártate de nosotros, ¿qué puede hacernos el Todopoderoso?».

Él les había llenado la casa de bienes y los malvados planeaban sin contar con él.

Los justos al verlo se alegraban, los inocentes se burlaban de ellos:

«¡Se han acabado sus posesiones, el fuego ha devorado su opulencia!».

Reconcíliate y ten paz con él y recibirás bienes; acepta la instrucción de su boca y guarda sus palabras en tu corazón.

Si te vuelves al Todopoderoso, te restablecerá. Aleja de tu tienda la injusticia, arroja al polvo tu oro y tu metal de Ofir a los guijarros del torrente, y el Todopoderoso será tu oro y tu plata a montones; él será tu delicia y alzarás hacia él el rostro; cuando le supliques, te escuchará, y tú cumplirás tus votos; lo que tú decidas se  hará, y brillará la luz en tus caminos.

Porque él humilla a los arrogantes y salva a los que se humillan.

Él librará al inocente y tú te librarás por la pureza de tus manos.

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