| Colección: | El Libro de Job y 42 pinturas |
| Autor: | Fr. Antonio Oteiza |
| Tipo: | Pintura |
| Ubicación: | Sala de catalogación |
| Características: | Pintura acrílica sobre cartón |
| Obra: |
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| Descripción: |
Un día fueron los ángeles y se presentaron al Señor; entre ellos llegó también Satán. El Señor le preguntó: –¿De dónde vienes? Él respondió: –De dar vueltas por la tierra. El Señor le dijo: –¿Te has fijado en mi siervo Job? En la tierra no hay otro como él: es un hombre justo y honrado, religioso y apartado del mal, y tú me has incitado contra él, para que lo aniquilara sin motivo; pero todavía persiste en su honradez. Satán respondió: –Uno da una piel por otra piel; por la vida todo lo que tiene. Ponle la mano encima, hiérelo en la carne y en los huesos, y te apuesto a que te maldice en tu cara. El Señor le dijo: –Haz lo que quieras con él, pero respétale la vida. Y Satán se marchó. E hirió a Job con llagas malignas, desde la planta del pie a la coronilla. Job agarró una tejuela para rasparse con ella, sentado en medio de la ceniza. Su mujer le dijo: –¿Todavía persistes en tu honradez? Maldice a Dios y muérete. Él le contestó: –Hablas como una necia. Si aceptamos de Dios los bienes, ¿no vamos a aceptar los males? A pesar de todo, Job no pecó con sus labios. Los amigos de Job Tres amigos suyos –Elifaz de Temán, Bildad de Suj y Sofar de Naamat–, al enterarse de la desgracia que había sufrido, salieron de su lugar y se reunieron para ir a compartir su pena y consolarlo. Cuando lo vieron a distancia, no lo reconocían y rompieron a llorar; se rasgaron el manto, echaron polvo sobre la cabeza, hacia el cielo y se quedaron con él, sentados en el suelo, siete días con sus noches, sin decirle una palabra, viendo lo atroz de su sufrimiento. |