| Colección: | El Libro de Job y 42 pinturas |
| Autor: | Fr. Antonio Oteiza |
| Tipo: | Pintura |
| Ubicación: | Sala de catalogación |
| Características: | Pintura acrílica sobre cartón |
| Obra: |
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| Descripción: |
¿Por qué el Todopoderoso no señala plazos para que sus amigos puedan presenciar sus intervenciones? Los malvados mueven los linderos, roban rebaños y los apacientan; se llevan el asno del huérfano y toman en prenda el buey de la viuda, echan a los pobres del camino y los miserables tienen que esconderse. Como onagros del desierto salen a su tarea, madrugan para hacer presa, el páramo ofrece alimento a sus crías; cosechan en campo ajeno y rebuscan en el huerto del rico; pasan la noche desnudos, sin ropa con que taparse del frío, los cala el aguacero de los montes y, a falta de refugio, se pegan a las rocas. Los malvados arrancan del pecho al huérfano y toman en prenda al niño del pobre. Andan desnudos por falta de ropa; cargan gavillas y pasan hambre; exprimen aceite en el molino, pisan en el lagar, y pasan sed. En la ciudad gimen los moribundos y piden socorro los heridos, y Dios no hace caso de su súplica. Otros son rebeldes a la luz, no conocen sus caminos ni se acostumbran a sus sendas: al alba se levanta el asesino para matar al pobre y al indigente; de noche ronda el ladrón a oscuras penetra en las casas; el adúltero acecha el crepúsculo diciéndose: «Nadie me verá», y se emboza la cara. Durante el día se encierran, no quieren nada con la luz; la mañana es oscura para ellos, acostumbrados a los miedos de las tinieblas. Si no es así, que alguien me desmienta y reduzca a nada mis palabras. |