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Capítulo 15

Colección:El Libro de Job y 42 pinturas
Autor:Fr. Antonio Oteiza
Tipo:Pintura
Ubicación:Sala de catalogación
Características: Pintura acrílica sobre cartón
Obra:
Capítulo 15

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Descripción:

Elifaz de Temán habló a su vez y dijo:

¿Responde un sabio con doctrina falsa o se hincha de viento de levante, arguyendo con razones inconsistentes o con palabras sin sentido?

Tú destruyes aun el temor de Dios y eliminas la oración; tus culpas inspiran tus palabras y adoptas el lenguaje de la astucia.

Te condena tu boca, no yo; tus labios atestiguan contra ti.

¿Has sido el primer hombre en nacer?, ¿te engendraron antes que a los collados?

¿Has asistido al consejo de Dios?, ¿has acaparado la sabiduría?

¿Qué sabes que nosotros no sepamos?, ¿qué entiendes que no entendamos?

Entre nosotros hay canas venerables, alguien más anciano que tu padre.

¿Te parecen poco los consuelos de Dios y la palabra suave que se te insinúa?

¡Cómo te arrebata la pasión y se te saltan los ojos!

Vuelves contra Dios tu furor, soltando protestas por la boca.

¿Cómo puede el hombre ser puro o inocente el nacido de mujer?

Ni aun a sus ángeles los encuentra fieles ni el cielo es puro a sus ojos;

¡cuánto menos el hombre, detestable y corrompido, que se bebe como agua la iniquidad!

Escúchame, que voy a hablarte, voy a contarte lo que he visto, lo que los sabios proclamaron sin ocultarlo, recibido de sus antepasados

-a ellos solos les dieron el país y ningún extranjero lo recorrió con ellos-.

El malvado pasa la vida entre tormentos, son pocos los años almacenados para el tirano; escucha ruidos que lo espantan, cuando está más tranquilo, lo asaltan los bandidos; no espera volver de las tinieblas porque está reservado para la espada; lo arrojan como pasto a los buitres, sabe que su desgracia es inminente; el  día lóbrego lo aterroriza, la angustia y la inquietud lo atenazan, como un rey dispuesto al ataque.

Porque extendió la mano contra Dios y desafió al Todopoderoso, cargando de cabeza contra él tras el escudo macizo y abollonado; porque iba engordando los carrillos y echando carnes en los lomos, habitará ciudades abandonadas, casas inhabitables que amenazan ruina.

Ya no será rico ni durará su fortuna ni bajarán al sepulcro sus posesiones ni escapará de las sombras; el bochorno quemará sus renuevos y el viento arrebatará sus flores.

Que no se engañe fiándose de la vaciedad, pues se lo pagarán con vaciedad; antes de sazón se marchitará y no volverán a verdear sus ramas; será cepa que daña sus agraces, olivo que sacude sus flores.

La banda de los impíos es estéril, el fuego devorará las tiendas de los venales.

«Concibe miseria y da a luz desgracia, gesta en el vientre la decepción».

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