Encofrador
En Encofrador, Antonio Oteiza convierte un oficio ligado a la construcción en una imagen de firmeza, experiencia y trabajo silencioso. La figura, erguida junto a los tablones y con la herramienta en la mano, encarna a quien prepara la estructura sobre la que otros levantarán después una obra. La escultura reconoce así el valor de aquello que sostiene, aunque muchas veces permanezca oculto.