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Alpargateros

Colección:Oficios en bronce (Antonio Oteiza)
Autor:Fr. Antonio Oteiza
Inventario:MCO-AO-ES-00064
Tipo:Escultura
Ubicación:Sala de catalogación
Características: Escultura en bronce de composición horizontal, formada por dos figuras sedentes dispuestas ante sus respectivos puestos de trabajo. Entre ellas aparece un pequeño grupo de alpargatas apiladas, elemento que identifica el oficio y articula visualmente el conjunto. Oteiza construye los cuerpos mediante volúmenes compactos, planos irregulares y amplias oquedades, prescindiendo de detalles anatómicos o faciales precisos. La pátina combina marrones oscuros, verdes y negros con matices ocres y dorados, especialmente visibles en las superficies de trabajo y en las piezas terminadas. El conjunto descansa sobre una base rectangular de mármol pulido en tono crema.
Obra:
Alpargateros

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Descripción:

Antonio Oteiza no presenta el taller como un escenario accesorio, sino como una unidad escultórica en la que figuras, bancos, herramientas y objetos elaborados forman parte de una misma arquitectura. La disposición enfrentada de los dos alpargateros crea una composición equilibrada y, al mismo tiempo, introduce una dimensión compartida poco habitual en otras obras de la serie Oficios.

Los personajes permanecen sentados y volcados hacia el espacio inmediato de trabajo. Sus cuerpos no están descritos con precisión naturalista; se organizan a través de masas sólidas, superficies abiertas y cambios bruscos de plano. Esta simplificación elimina cualquier rasgo individual y dirige la atención hacia la actitud de concentración y hacia la continuidad del oficio.

En el centro, el pequeño apilamiento de alpargatas cumple una función esencial. No es solo el objeto que permite reconocer la profesión, sino también el punto de enlace entre los dos trabajadores. Frente a la densidad oscura de las figuras, sus tonos cálidos y su disposición estratificada atraen la mirada y hacen visible el resultado de una labor paciente.

La obra adquiere una especial riqueza cuando se contempla desde distintos ángulos. Las cavidades abiertas en los cuerpos, la separación entre ambas figuras y los huecos que rodean los bancos permiten que la luz penetre en el interior de la composición. De este modo, el bronce no se percibe como una masa cerrada, sino como un espacio construido mediante presencias y vacíos.

Alpargatero trasciende la representación anecdótica de un taller. Antonio Oteiza convierte una actividad humilde en una imagen de conocimiento, colaboración y permanencia. La pieza reconoce el valor de aquellos trabajos en los que la experiencia de las manos se transmite sin grandes gestos, pero deja una huella duradera en la vida de una comunidad.

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