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Cantero sillero

Colección:Oficios en bronce (Antonio Oteiza)
Autor:Fr. Antonio Oteiza
Inventario:MCO-AO-ES-00025
Tipo:Escultura
Ubicación:Sala de catalogación
Características: Escultura exenta en bronce, montada sobre una base rectangular de mármol negro pulido. La composición reúne una figura humana de marcada verticalidad y un gran bloque de superficie irregular, tratado con incisiones, relieves y contrastes de textura. La pátina combina tonos negros, pardos y verdosos, con matices ocres y reflejos cálidos en las zonas más salientes. El modelado es sintético y expresivo, con planos quebrados, anatomía simplificada y una clara diferenciación plástica entre el cuerpo y la materia trabajada.
Obra:
Cantero sillero

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Descripción:

Antonio Oteiza construye la obra a partir de dos presencias que se necesitan mutuamente: el cantero y el bloque. Ambos se elevan casi en paralelo y comparten un mismo espacio, de manera que la escena no se organiza alrededor de un gesto aislado, sino de la relación continuada entre el trabajador y la materia.

La figura aparece ligeramente inclinada hacia la piedra. Una mano se apoya o se aproxima a su parte superior, mientras la otra sostiene una herramienta junto al cuerpo. La postura no transmite precipitación, sino control. El artista parece interesarse menos por mostrar un instante concreto de esfuerzo que por expresar la familiaridad adquirida tras años de práctica.

El bloque posee una presencia especialmente poderosa. Su frente, recorrido por marcas, volúmenes adheridos e incisiones, reúne distintas fases o huellas del trabajo sin describirlas de manera literal. La piedra se convierte así en una superficie de memoria: conserva la acción de las herramientas y, al mismo tiempo, mantiene parte de su aspereza original.

Oteiza simplifica el cuerpo y evita el retrato individual. La cabeza, el torso y las extremidades se resuelven mediante formas angulosas y planos de gran intensidad, suficientes para definir la concentración del personaje. Este tratamiento permite que el cantero represente un oficio y una forma de conocimiento, más que a una persona concreta.

La variedad cromática de la pátina refuerza la separación entre ambos volúmenes. Los tonos más oscuros predominan en la figura, mientras los ocres y verdosos cobran mayor protagonismo en el bloque, enriqueciendo su aspecto mineral. La luz se detiene de manera distinta en cada superficie y favorece una lectura cambiante al recorrer la escultura.

En Cantero sillero, el trabajo no aparece como una simple demostración de fuerza. La obra habla de medida, observación y precisión; de la capacidad de reconocer las posibilidades de un material antes de transformarlo. Oteiza rinde así homenaje a un saber manual que ha dado forma a edificios, espacios y paisajes, pero también presenta al artesano como alguien capaz de establecer un diálogo profundo con aquello que trabaja.

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