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Capítulo 28

Colección:El Libro de Job y 42 pinturas
Autor:Fr. Antonio Oteiza
Tipo:Pintura
Ubicación:Sala de catalogación
Características: Pintura acrílica sobre cartón
Obra:
Capítulo 28

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Descripción:

Tiene la plata veneros, el oro un lugar para refinarlo, el hierro se extrae de la tierra, al fundirse la piedra, sale el bronce.

El hombre pone frontera a las tinieblas, explora los últimos rincones, las grutas más lóbregas; perfora galerías un pueblo extranjero, olvidados de los pies, oscilan suspendidos lejos de los hombres.

La tierra que da pan se trastorna con fuego subterráneo: sus piedras son yacimientos de zafiros, sus terrones tienen pepitas de oro.

Su sendero no lo conoce el buitre, no lo divisa el ojo del halcón, no lo huellan las fieras arrogantes ni lo pisan los leones.

El hombre echa mano al pedernal, descuaja las montañas de raíz; en la roca hiende galerías, atenta la mirada a todo lo precioso, ataja los hontanares de los ríos y saca lo oculto a la luz.

Pero la Sabiduría, ¿de dónde la saca?, ¿dónde está el yacimiento de la prudencia?

El hombre no sabe su precio, no se encuentra en la tierra de los vivos.

Dice el Océano: «No está en mí», responde el Mar: «No está conmigo».

No se da a cambio de oro puro ni se le pesa plata como precio, no se iguala al oro de Ofir, a ónices preciosos o zafiros, no se paga con oro ni con vidrio, ni se cambia por vasos de oro fino, no cuentan el cristal ni los corales y adquirirla cuesta más que las perlas; no la iguala el topacio de Nubia ni se compara con el oro más puro.

¿De dónde viene la Sabiduría, dónde está el yacimiento de la prudencia?

Se oculta a los ojos de las bestias y se esconde de las aves del cielo.

Muerte y Abismo confiesan: «De oídas conocemos su fama».

Sólo Dios sabe su camino, sólo él conoce su yacimiento, pues él contempla los límites del orbe y ve cuanto hay bajo el cielo.

Cuando señaló su peso al viento y definió la medida de las aguas, cuando impuso su ley a la lluvia y su ruta al relámpago y al trueno, entonces la observó y la calculó, la escrutó y la asentó.

Y dijo al hombre: «Respetar al Señor es sabiduría, apartarse del mal es prudencia».

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