| Colección: | El Libro de Job y 42 pinturas |
| Autor: | Fr. Antonio Oteiza |
| Tipo: | Pintura |
| Ubicación: | Sala de catalogación |
| Características: | Pintura acrílica sobre cartón |
| Obra: |
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| Descripción: |
Respondió Job: He oído ya mil discursos semejantes, todos sois unos consoladores inoportunos. ¿No hay límite para los discursos vacíos? ¿Qué te impulsa a replicar? ¿Hablaría yo como vosotros si vosotros os encontraseis en mi lugar? ¿Os confortaría con mi boca?, Pero aunque hable, no cesa mi dolor, aunque calle, no se aparta de mí, y al fin me ha rendido. Y tu reduces al silencio mi testimonio y me acosas; mi dolencia se alza como testigo contra mí y me acusa a la cara. El furor de Dios me ataca y me desgarra, rechina los dientes contra mí y me clava sus ojos hostiles. Abren contra mí la boca, me abofetean afrentosamente, todos en masa contra mí. Dios me entrega a los malvados, me arroja en manos criminales. Vivía yo tranquilo cuando me trituró, me agarró por la nuca y me descuartizó, hizo de mí su blanco; cercándome con sus saeteros, me atravesó los riñones sin piedad y derramó por tierra mi hiel; me abrió la carne brecha a brecha y me asaltó como un guerrero. Me he cosido un sayal sobre el pellejo y he hundido en el polvo mi hombría. Tengo la cara enrojecida de llorar y la sombra me vela los párpados; aunque en mis manos no hay violencia y es sincera mi oración. ¡Tierra, no cubras mi sangre! Y ahora, si está en el cielo mi testigo y en la altura mi defensor, -mientras mis amigos se burlan de mí y debo llorar a Dios-, que juzgue entre un varón y Dios, entre un hombre y su amigo; porque pasarán años contados y emprenderé el viaje sin retorno. |