| Colección: | Santos en bronce (Antonio Oteiza) |
| Autor: | Fr. Antonio Oteiza |
| Inventario: | MCO-AO-ES-00014 |
| Tipo: | Escultura |
| Ubicación: | Sala de catalogación |
| Características: | San Juan de Dios es una escultura exenta en bronce formada por dos figuras masculinas de pie. El santo sostiene una larga vara que prolonga la verticalidad del conjunto, mientras la segunda figura se inclina hacia él y recoge los brazos sobre el cuerpo. La anatomía aparece simplificada mediante volúmenes alargados, superficies fragmentadas y amplios planos de vestidura. La pátina combina verdes grisáceos, pardos y zonas oscuras, con reflejos cálidos del bronce en los puntos más salientes. La obra se asienta sobre un basamento integrado en la fundición y una base independiente de mármol negro. |
| Obra: |
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| Descripción: |
Antonio Oteiza evita presentar a san Juan de Dios como una figura aislada o distante. Su identidad nace de la relación que establece con el hombre situado a su lado. El santo no ocupa una posición elevada ni adopta una actitud solemne: permanece próximo, firme y disponible. La segunda figura inclina la cabeza y el cuerpo hacia él. Sus brazos recogidos y su postura contenida sugieren cansancio o fragilidad, pero Oteiza no convierte esa vulnerabilidad en dramatismo. El hombre conserva una presencia propia y participa activamente en el encuentro. No es un personaje secundario, sino la otra mitad de la escena. Los dos cuerpos se mantienen diferenciados, aunque hombros, brazos y vestiduras se acercan hasta construir un bloque casi continuo. Esa proximidad expresa el sentido profundo de la obra. El cuidado no aparece como una acción realizada desde fuera, sino como la decisión de compartir el espacio del otro y sostenerlo sin anularlo. La vara de san Juan de Dios introduce una línea vertical que ordena la composición. Su firmeza contrasta con la inclinación de las cabezas y con el movimiento de los cuerpos hacia el interior. De este modo, Oteiza combina estabilidad y acogida: el santo ofrece apoyo, pero también se inclina hacia quien lo necesita. La escultura revela matices distintos según el punto de vista. Desde el frente se percibe con claridad el encuentro entre ambos hombres; los laterales muestran la profundidad del contacto y la tensión de las posturas; la vista posterior descubre una arquitectura común formada por los mantos, unida en la parte superior y atravesada por una estrecha abertura. San Juan de Dios transforma la hospitalidad en una forma escultórica. No ilustra un episodio concreto de la vida del santo. Hace visible aquello que define su legado: estar cerca de quien sufre, ofrecer firmeza sin imponerla y convertir el acompañamiento en una expresión de humanidad. |