| Colección: | Santos en bronce (Antonio Oteiza) |
| Autor: | Fr. Antonio Oteiza |
| Inventario: | MCO-AO-ES-00001 |
| Tipo: | Escultura |
| Ubicación: | Sala de catalogación |
| Características: | San Juan de la Cruz es una escultura exenta en bronce, realizada en 2002, de pequeño formato y marcada orientación vertical. La figura se construye alrededor de un eje central muy definido, con el cuerpo reducido a volúmenes compactos y alargados. El modelado elimina buena parte de los detalles anatómicos. La cabeza aparece apenas esbozada e inclinada, mientras la superficie conserva irregularidades y huellas del proceso de creación. La pátina combina tonos oscuros con matices verdosos y ocres. La obra se apoya sobre una base independiente de mármol negro pulido, cuya geometría contrasta con la forma orgánica del bronce. |
| Obra: |
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| Descripción: |
Antonio Oteiza no construye una imagen descriptiva del santo. No introduce libros, crucifijos ni otros atributos que expliquen de manera inmediata su identidad. El escultor reduce la figura hasta conservar aquello que considera esencial: la verticalidad, el silencio y una actitud de profunda concentración. El cuerpo asciende como una forma estrecha y continua. Sus distintas partes no aparecen claramente separadas, sino integradas en una masa compacta que transmite estabilidad y recogimiento. La ligera inclinación de la cabeza rompe la rigidez del eje y aporta a la figura una dimensión íntima, como si toda su atención se dirigiera hacia el interior. La superficie desempeña un papel decisivo. Las irregularidades del bronce, los cambios de plano y las variaciones de la pátina impiden una lectura uniforme. La luz se detiene en algunos salientes y se apaga en las zonas profundas, haciendo que la escultura cambie según el punto de vista. El tono cálido del metal aflora en determinados bordes y crea pequeños destellos dentro de una obra dominada por gamas oscuras. Esa contención formal se ajusta a la figura de san Juan de la Cruz, vinculada a una espiritualidad basada en el desprendimiento, la experiencia interior y la búsqueda de lo esencial. Oteiza no ilustra su biografía ni sus escritos: construye una presencia que parece haber renunciado a todo lo accesorio. La base de mármol negro introduce un contrapunto preciso. Frente a la irregularidad del bronce, el soporte presenta una forma geométrica, pulida y estable. Sobre ella, la figura se eleva con una sobriedad casi ascética, convertida en una imagen de silencio, firmeza y contemplación. |