El nacimiento del Museum Ciriza Oteiza supone también la apertura de un nuevo espacio para conocer, estudiar y poner en diálogo las trayectorias artísticas de Antonio Oteiza y Carlos Ciriza. Ese encuentro entre dos creadores, dos lenguajes escultóricos y una misma aspiración de trascendencia encuentra ahora una nueva expresión en el libro «ANTONIO OTEIZA y CARLOS CIRIZA: CAMINO y ESCULTURA – ESTELLA y MUSEUM».
La publicación propone un recorrido por el universo creativo de ambos artistas y por el contexto que hace posible su encuentro en Estella-Lizarra, una ciudad profundamente vinculada al Camino de Santiago y convertida ahora también en escenario de una nueva experiencia museística.
El historiador del arte y museólogo Francisco Javier Zubiaur Carreño, autor del prólogo de la obra, sitúa el nacimiento del Museum Ciriza Oteiza en esa tradición de Estella como tierra de tránsito, encuentro y cultura. Para Zubiaur, el nuevo centro nace con la vocación de superar la idea del museo entendido únicamente como espacio de conservación para convertirse también en lugar de contemplación, investigación, diálogo y generación de nuevas ideas.
El libro permite aproximarse a dos personalidades artísticas claramente diferenciadas.
Antonio Oteiza Embil (1926-2025) desarrolló una obra profundamente ligada a su experiencia vital y espiritual. Escultor, pintor y dibujante, además de fraile capuchino, encontró buena parte de la inspiración de su trabajo en el contacto directo con las personas, las culturas y las realidades que conoció durante su trayectoria, especialmente en Latinoamérica. Su creación parte de la figura humana, de la fuerza del arte popular y de una permanente búsqueda de lo trascendente.
Su obra, marcada por la espontaneidad y la intensidad expresiva, convierte escenas de la vida cotidiana, personajes, oficios y motivos religiosos en testimonios de una mirada profundamente humanista. Como recuerda Zubiaur, Antonio Oteiza buscó un lenguaje capaz de comunicar la experiencia interior y de establecer un puente entre lo cotidiano y lo sagrado.
Frente a ese expresionismo figurativo, la obra de Carlos Ciriza (Estella, 1964) plantea un lenguaje esencialmente constructivo y abstracto. El hierro, material ligado a sus propios recuerdos de infancia y al taller familiar, se convierte en uno de los grandes protagonistas de una escultura en la que dialogan el volumen, el equilibrio, el espacio y el vacío.
Desde lenguajes diferentes, las obras de Oteiza y Ciriza confluyen en una preocupación común por el ser humano, la naturaleza, la espiritualidad y el sentido de la existencia.
Ese diálogo constituye uno de los ejes del libro y también una de las singularidades del propio Museum Ciriza Oteiza.
La publicación recorre igualmente la relación del proyecto con Estella y el Camino de Santiago, dos elementos inseparables de la identidad del museo. Situado junto a una de las grandes rutas culturales y espirituales de Europa, el Museum aspira a convertirse en un espacio abierto tanto a investigadores y especialistas como a estudiantes, artistas, vecinos, viajeros y peregrinos.
En palabras de Francisco Javier Zubiaur, un museo se construye cada día. Su futuro depende de su capacidad para mantener vivas las obras que custodia, pero también para generar conocimiento, despertar emociones y crear nuevos espacios de encuentro.
«ANTONIO OTEIZA y CARLOS CIRIZA: CAMINO y ESCULTURA – ESTELLA y MUSEUM» nace precisamente con esa vocación: acercar al lector a la obra de dos creadores y, al mismo tiempo, ayudar a comprender el espíritu de un proyecto cultural que comienza su camino en Estella.
Un viaje entre arte, territorio y trascendencia que, como señala el propio Zubiaur, apenas acaba de comenzar.